Los primeros asentamientos humanos de los que se tienen constancia, fueron poblados íberos que se localizaron en las inmediaciones del monte Benacantil, ocupado hoy por el castillo de Santa Bárbara, aunque fueron colonos griegos, dándole el nombre de Akra Leukra (pino blanco), quienes consideraron que reunía condiciones privilegiadas por su proximidad al mar y altitud para un asentamiento seguro.
Sobre el año 201 a.C. los romanos conquistan la ciudad íbera cercano al monte Tossal conocida como Leucante (Lucentum en latín) que contaba con un aceptable puerto marítimo y que a la postre será el origen de lo que con el tiempo se convertiría en Alicante.
La ciudad de Alicante pasó a manos de los musulmanes tras el pacto de Tudmir en el s. VIII d.C. con categoría de Medina, dejando atrás su pasado de Lucentum Romano y llevando el nombre de Medina Laqant. Su característica más representativa era su Alcazaba en lo alto del monte Benacantil, que junto al Alcabar, formaban el conjunto de la Medina.
A mediados del s. XIII, Alfonso X ocupó la ciudad, incorporándola a la corona de Castilla, amplió el reducto islámico de la "Vila Vella" con la "Vila Nova. De esta nueva construcción, hecha a la forma medieval levantina, destacan la calle Mayor y la de Labradores.
En 1308, Jaime I la incorporó al Reino de Valencia. En 1490 Fernando el Católico le otorgó el título de Ciudad.
Años después sería considerada el puerto natural de Castilla, lo que propició un activo comercio marítimo, gracias a lo cual registró un gran florecimiento económico y un auge demográfico considerable que la llevaron a ser la tercera ciudad mercantil de España.
Durante el siglo XVII, Francia, se volvió en contra de la corona Española, y como enemiga, fue bombardeando toda la costa mediterránea del país, comenzando por Barcelona. A Alicante le llegó el turno el 22 de julio de 1691. No sólo se perdieron los edificios más notables del s. XVI, sino que se llegó a la conclusión de que las murallas estaban anticuadas, ya que no se habían adaptado al paso del tiempo.
La guerra de sucesión obligó a reforzar los muros del s.XVI, y a cercar el arrabal de San Francisco en 1704, tomando como base el baluarte de San Carlos, pero dejando fuera el convento del mismo nombre. Estos muros, finalmente, quedaran como definitivos. La muralla iba paralela a la calle Gerona, doblando hacia Ruperto Chapí, de allí salía hacia el oeste, hasta el mercado central hasta juntarse con la muralla del XVI y la que descendía del castillo.
En el s. XVIII existieron muchos proyectos sobre la ciudad de Alicante, estos son algunos: 1749, "Plano, perfiles y elevación de un muelle proyectado para alimentar y fortificar el que existe en Alicante". Esteban de Panon;1750," Plano de los contornos del Castillo de Alicante con toda la Villavieja y porción de la ciudad". Esteban de Panon- Juan Main Lerma.etc.
En el siglo XVIII inició su recuperación tras los desastres de las guerras.
El siglo XIX es el siglo del progreso, fue un siglo de grandes transformaciones socioeconómicas que tendrán su reflejo en el paisaje urbano y territorial. El crecimiento experimentado por Alicante durante el siglo XVIII se había debido, en gran parte, al incremento de las actividades mercantiles, desde que su puerto fue autorizado a comerciar directamente con América; de ahí el interés que tanto el estado como el municipio mostraron desde finales de aquel siglo y a lo largo del XIX por la ampliación y la seguridad de sus muelles. Con la llegada del ferrocarril (1858) su conexión con el centro de la Península aseguró la importancia portuaria que siempre le ha conferido un aire cosmopolita al estar la ciudad al borde mismo del mar. Las actividades económicas, por lo tanto, tuvieron unas claras repercusiones demográficas que, a su vez, se manifestaron en la expansión del plano de la ciudad y en la transformación interna de la misma, de forma que, a finales del siglo XIX, el viejo núcleo del XVIII era sólo un reducto del nuevo Alicante. La burguesía fue la clase social encargada de llevar a cabo los cambios, para lo que necesitaba apropiarse de nuevos espacios donde manifestar su papel predominante. Por ello, intervino tanto en los cambios que se produjeron en el interior de la ciudad amurallada, como en la fase posterior en que se materializaron los Planes de Ensanche.
Desde los principios del siglo XX hasta nuestros días, Alicante ha sufrido muchas vicisitudes dignas de ser relatadas: crisis, cambios políticos, democracias, repúblicas... etc.
Alicante fue una de las ciudades donde los republicanos ganaron las elecciones municipales de 1931, tanto en la ciudad como en la provincia. El primer alcalde democrático fue Lorenzo Carbonell Santacruz elegido con un 81% de votos que realizó diversos proyectos urbanísticos de importancia y fomentó la construcción de escuelas públicas.
En 1933, con la llegada del Sufragio Universal, votaron por primera vez las mujeres alicantinas.
En el inicio de la Guerra Civil ocurrió un suceso que marcó la política muchos años: el fusilamiento del dirigente falangista Primo de Rivera que se encontraba preso en Alicante, el 20 de noviembre de 1936. La ciudad sufrió durante la guerra 71 bombardeos que causaron la muerte a 481 personas y el derrumbe de 705 edificios. El peor ataque fue realizado por aviones italianos el 25 de mayo de 1938 cuando, tras soltar 90 bombas, murieron 313 personas, en gran parte mujeres y niños que se encontraban en el Mercado Central. Muchos historiadores actuales sobre la Guerra Civil española coinciden en equipararlo con el Bombardeo de Guernica.
Ya que la ciudad de Alicante fue la última ciudad en caer bajo las tropas franquistas, en el puerto se vivieron escenas dramáticas entre los que esperaban buques para partir al exilio; había orden de matar a toda persona que se encontrara en la zona intentando huir, los buques extranjeros no aceptaban recoger a nadie debido a la amenaza existente sobre el hundimiento de cualquier barco que recogiera exiliados.
Con la década de los 70 se produjo el desarrollo económico y el crecimiento demográfico que continuó en las décadas siguientes. La economía evolucionó rápidamente hacia el sector servicios, concretamente hacia el turismo siendo uno de los pilares básicos de esta.
Hoy en día, gracias a la llegada de inmigrantes, Alicante ha conocido un crecimiento demográfico excepcional, siendo la segunda población de la Comunidad Valenciana.
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